H abitualmente, no tenemos necesidad de hablar para transmitir un mensaje. Nuestros gestos, miradas o actitudes transmiten por sí solos información que los demás puedes descodificar. Por ejemplo, es muy fácil para cualquiera saber si alguien del trabajo está teniendo un mal día. No es necesario que esta persona diga nada, pero a través del conocimiento que tenemos de ella somos capaces, por su comportamiento o sus gestos, de saber si está contento o no, si alguna preocupación ronda por su cabeza que impide que se comporte como acostumbra.

Con la gente que conocemos, esto resulta sencillo, ya que con el trato y el conocimiento hemos aprendido a entender su comportamiento. Sin embargo, no es tan fácil con los desconocidos. Carecemos de referentes para conocer su estado de ánimo, por lo que recurrimos a otros elementos del lenguaje no verbal para realizar nuestro juicio. Por eso, si queremos empatizar con desconocidos, como pueden ser un nuevo cliente o un nuevo compañero, tenemos que cuidar aquellos detalles en los que nos fijamos.

Probablemente no hay mejor recurso para establecer rápidamente empatía con otra persona que sonreír. Piensa un momento: si entras en una habitación llena de desconocidos, unos sonriendo y otros con caras largas, ¿quién te atrae más? ¿A quién desearías acercarte antes? Sonreír transmite alegría y confianza, sentimientos positivos que llegan a los demás estableciendo una conexión con la otra persona.

La sonrisa es quizá el primer paso y el más importante, pero si lo acompañamos de otros gestos, la fuerza del mensaje será mucho mayor. Cuidar los gestos y movimientos que hacemos con la cabeza es importante para seguir transmitiendo confianza en la otra persona. Ladear ligeramente la cabeza cuando hablamos con otro le transmitirá nuestra comodidad y cercanía al hablar con él. En cambio, debemos evitar levantar la barbilla durante la conversación. Este gesto transmite soberbia y parece que nos estamos situando por encima de nuestro interlocutor.

Si bien la cara es la parte más importante de nuestro lenguaje no verbal que debemos cuidar, hay otros aspectos igualmente importantes a considerar. Por ejemplo, la posición de nuestro cuerpo. Si queremos establecer una conexión con la otra persona, debemos acercarnos a ella pero respetando su espacio personal. No se trata de pegarse al otro, sino de estar cerca para poder estrechar la mano. Además, para conectar es importante inclinarse ligeramente hacia la otra persona. Si permanecemos rectos parece que no queremos establecer una relación con la otra persona, como si quisiéramos levantar un muro entre los dos.

Las manos también juegan un papel fundamental para empatizar con el otro. Una de las primeras cosas que hacemos al conocer a alguien es estrecharle la mano. Es importante tratar de adecuar la fuerza de nuestro saludo al de la otra persona, pero sin caer en extremos: hay que evitar tanto el saludo que parece querer destrozar la mano del otro como tenderla de forma pusilánime. De esta manera transmitimos seguridad en nosotros mismos y confianza.

Recuerda que estas técnicas son un apoyo para establecer empatía con tu interlocutor; por sí solas no aseguran nada. Deben ir acompañadas de un discurso adecuado que te permita conectar con la otra persona.

Leave a Reply

Crea empatía a través del lenguaje no verbal

4 min

Send this to a friend